Son las 2 de la tarde. Un gemelo por fin se ha dormido. Sales de puntillas y el otro está espabiladísimo y con ganas de jugar. Para cuando consigues dormir al segundo, el primero ya se está moviendo. No te has sentado desde las 6 de la mañana.
Cuando los gemelos duermen la siesta en turnos opuestos, nunca llega el respiro que hace que el día sea llevadero. La buena noticia es que conseguir que las siestas coincidan suele ser una cuestión de horarios, y los horarios se pueden mover.
Por qué se desincronizan
Cada bebé se despierta a una hora ligeramente distinta, así que su siguiente ventana de vigilia termina a una hora distinta, y sus siestas caen en franjas distintas. Si los dejas a su aire, dos bebés se inventan dos horarios. La solución es poner el reloj a cero en el mismo momento para los dos, cada mañana, y dejar que el resto del día se ordene a partir de ahí.
Empieza por la mañana, no por la siesta
El paso más eficaz es igualar la hora de despertarse. Cuando los dos gemelos empiezan el día juntos, sus franjas de siesta también coinciden. A partir de ahí, todo son pequeños ajustes: despertar al gemelo rezagado, ofrecer las siestas según la ventana de vigilia y no solo cuando dan señales de sueño, y volver a dormirlos con calma.