Un brote de crecimiento es una fase corta en la que el bebé de repente quiere comer mucho más a menudo de lo normal y puede estar más inquieto o dormir de otra manera durante unos días. Puede parecer que tiene hambre a todas horas y que algo ha cambiado de la noche a la mañana.
En los bebés que toman pecho, esas tomas extra tienen su función: son el bebé pidiendo más leche, y la producción sube para cubrir la nueva demanda en pocos días. Después todo vuelve a su cauce. Los brotes de crecimiento se suelen notar en las primeras semanas y en distintos momentos de los primeros meses.
Con gemelos, los dos bebés pueden entrar en un brote más o menos a la vez, y eso se traduce en una racha intensa de tomas casi continuas. Pasa, y apuntar las tomas mientras dura te ayuda a ver el patrón y a quedarte tranquilo sabiendo que es normal.