Es la etapa de criar gemelos de la que todo el mundo te avisa y para la que aun así nada te prepara del todo. Dos bebés que se despiertan a horas distintas, dos tomas, dos veces que hay que dormirlos, y los dos despiertos para todo, noche tras noche, hasta que los días empiezan a confundirse.

No puedes conseguir que dos recién nacidos duerman toda la noche porque tú lo decidas. Lo que sí puedes hacer es evitar que la noche os tumbe a los dos a la vez.

Un bloque de sueño de verdad para cada uno

El cambio más importante es trabajar por turnos. Uno se ocupa de los dos gemelos durante la primera mitad de la noche mientras el otro duerme bien, lejos de cada ruidito, y luego os cambiáis. Un tramo protegido para cada uno es mejor que dos personas medio despiertas toda la noche, porque lo que de verdad te repone es el sueño sin interrupciones.

Que cada despertar sea una sola tarea

Siempre que puedas, da de comer a los dos gemelos juntos, para que cada despertar nocturno sea una sola tarea y no dos. Déjalo todo a mano antes de acostarte. Y acordad el reparto de día, con sinceridad, para que la carga se sienta compartida y ninguno de los dos se quede sin fuerzas en silencio.