Las siestas cortas son siestas muy breves, a menudo de unos 30 a 45 minutos, en las que el bebé se despierta tras un solo ciclo de sueño en vez de unir ciclos y dormir más rato. Para quien lo cuida, la sensación es que el bebé vuelve a estar despierto en cuanto lo has acostado.
En los primeros meses son frecuentes y suelen ser normales para su desarrollo. El sueño del bebé todavía está madurando, y muchos empiezan a enlazar ciclos y a dormir siestas más largas a medida que crecen, sin que haga falta hacer gran cosa.
Donde sí tienes margen es en el momento. Ofrecer la siesta dentro de una ventana de vigilia adecuada a su edad, antes de que el bebé se pase de cansado, y en un sitio tranquilo y con poca luz, da la mejor oportunidad de un sueño más largo. Con gemelos, mantener sus siestas igualadas al menos consigue que las dos siestas cortas pasen a la vez, en lugar de que entre una y otra se te vaya el día entero.