Es plena noche. Un gemelo llora, lo coges en brazos y, a mitad de la toma, te entra un pequeño pánico: ¿a este ya le había dado? ¿Aquello fue el otro bebé, hace una hora, o fue ayer? Con dos recién nacidos, las tomas se mezclan en cuestión de días.
El problema no es tu memoria. Es que te están pidiendo que lleves en la cabeza dos horarios de tomas con una falta de sueño enorme, y eso no hay nadie que lo haga bien.
Apúntalo en el mismo segundo
La solución es aburrida y funciona: registra cada toma en cuanto termina, con el bebé, la hora y el pecho o la cantidad. Ya no intentas acordarte de nada, simplemente lo lees en una lista.
Que el registro sea compartido
Con dos progenitores haciendo turnos, el registro solo sirve si podéis verlo los dos. Un único registro compartido significa que quien se levante a la siguiente sabe lo que ya ha pasado, nadie le da de comer dos veces a un gemelo y nadie despierta al otro solo para preguntar a quién le toca.